21.12.08

Actualización.

Texto improvisado:
No estoy trabajando para hacer un buen blog. Sepan disculpar las molestias.

Hoy me metí en Pocicho y encontré un par de telas de araña. Desde el 4 de diciembre que no se actualiza. Así que esto que escribo no tiene mayor relevancia. El único fin de estas palabras es actualizar el blog.
Realmente no hay mucho que contar. La vida sigue siendo chata. Sólo por decir algo, voy a compartir algunas de las cosas que me pasaron en diciembre. Es probable que no todo sea cierto.
En diciembre:

* Compré dentífrico marca "Kolynos".
* Un oso polar me mordió la rodilla derecha.
* Hice un curso de buceo con Amalia Fortabat.
* Viajé en colectivo.
* Le vi el ojete a una total desconocida.
* Me afeité.
* Hablé por teléfono en términos cordiales.
* Saqué un turno para el dotor.
* Canté y bailé la marcha de San Lorenzo frente al espejo.
* Me enamoré.
* Perdí una falta envido.
* Tomé mate.
* Odié a alguien.
* Pensé en el futuro.
* Pensé en el pasado.
* Pensé en el presente.
* No pensé.
* No pensé que iba a pensar.
* Pensé que no iba a pensar.
* Leí un libro interesantísimo.
* Establecí coordenadas.
* Sincronicé relojes.
* Exploré en lo más profundo de mi ser.
* Usé la lengua para sacarme comida atascada entre los dientes.
* Me volví adicto al lsd.
* Me volví adicto al lcd.
* Me volví adicto a la Ucede.
* Me recuperé de mis adicciones.
* Secuestré a un payaso.
* Comí de más.
* Sentí culpa.
* Me caí encima de una pintura valuada en 13 millones de Libras Esterlinas y la hice mierda.
* Un hombre me dijo que conoce a Dios.
* Conocí a Dios.
* Dios me dijo que no mienta.
* No conocí a Dios.
* Batí un record mundial.
* Batí crema de leche.
* Hablé con un Hare Krishna en la calle.
* Gasté dinero.
* Regalé dinero.
* Hice un análsis FODA.
* Me cansé de escribir.

4.12.08

Un día en cuarto grado.




Era una mañana cualquiera de 1993. Yo asistía, como todos los días, a mi clase de cuarto grado. El salón que nos habían asignado era más ancho que largo. Sólo había una ventana en uno de los lados cortos del aula, y su lejanía me obligaba a buscar nuevas formas de distraerme. Siempre tuve facilidad para el divague, y mi ya no tan tierno e inocente razonamiento desarrolló un axioma: nunca elegimos despertar un recuerdo. De alguna forma, ya sea porque la conversación nos guía, porque sentimos un aroma familiar, o por lo que sea, terminamos dependiendo de algo externo para recordar. Esto me inquietó un poco. Me molestó que algo tan personal como un recuerdo escapara a mi control de evocación. Y ese día, mientras la profesora seguramente explicaba algo fundamental para progresar en la vida, decidí que eso no me iba a pasar a mí (me refiero a no controlar los recuerdos; aunque tampoco me pasó lo de progresar en la vida). Y pensé: “algún día voy a recordar este momento”. La consigna era recordar el momento, no su contenido. Era un mensaje al futuro. Cada vez que recordara ese día, sería porque yo así lo quise.

Quince años después sigo recordándolo. Y cada vez que lo hago me invade una sensación de triunfo. No sé a quién le gané, pero le gané. Tampoco sé de qué habló la profesora, y sin embargo estoy convencido de que fue uno de los días más productivos de mi vida. Le doy gracias a mi Yo del pasado: no habría podido hacerlo solo.


2.12.08

Regalo del Cielo Pop



Todos juntos:
Qué divertido es
tirarse un pedo y no saber quién fue...